No me eduques como si fuese un cristal frágil que se pudiese romper ante la más mínima presión. Porque entonces aprenderé que soy ese cristal frágil y quebradizo, incapaz de sobrellevar las circunstancias. Me romperé con cualquier golpe, porque no aprenderé a protegerme por mi mismo.
Dame las herramientas que me ayuden a saber que soy una persona capaz de cualquier cosa, repítemelo todas las veces que me haga falta recordarlo. Pero no las hagas por mí, porque entonces entenderé que no puedo hacerlo si no estás a mi lado.
No seas condescendiente conmigo, porque entonces tendré que recurrir a mis enemigos para saber la verdad sobre mi comportamiento. Ellos serán mucho más crueles que tú y no confío en ellos, con lo cual no podré ver mis errores a través de ningún punto de vista.
Déjame entender que me querrás siempre haga lo que haga y sea quien sea, porque se me olvidará muchas veces y me frustraré intentando conseguir tu aprobación o tu cariño, aún teniéndolo incondicionalmente.
Camina conmigo, pero no intentes llevarme en tus brazos, porque yo no aprenderé a caminar y tu no aprenderás a acompañarme cuando no tengas fuerzas para sujetarme.
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