Como no podía ser de otra forma, ir aquí de camping no es lo mismo que en España. Aquí es todo como más salvaje, más a lo grande… como todo. Empezando por los mosquitos. Menuda “international party” se dieron los mosquitos con nosotros el otro día… sangre española, irlandesa, griega, china, americana, alemana, austriaca… donamos la suficiente sangre como para criar a toda una generación de mosquitos internacionales durante unos meses. Yo tenía más de 20 picaduras, además de la intoxicación por la cantidad de repelente que me había puesto encima. El problema es que me picaron a través de la ropa… es que esos no es que fuesen mosquitos, es que eran moscas con bayoneta…
Dentro de la colección “cosas que no solo se ven en las películas”, tuvimos a un mapache visitando el campamento por la noche, con la intención de comerse los restos de comida y al perro de Jessica si se descuida (es un chiuhahua-ratón, que se me antoja apetecible si eres un mapache).
También entré en el maravilloso mundo de las nubes dulces derretidas en el fuego… qué ricas. Además, esta gente tiene el ritual de ponerlas con una galleta de miel, una capa de chocolate, la nube derretida y otra vez la galleta para cerrar el bocadillo. Evidentemente, es imposible comérselo sin mancharse hasta las cejas, pero supongo que es parte del encanto de los “bocadillos de nube”. Qué ricos.

Yo quiero uno de esos
ResponderEliminarya me imaginaba yo... así que te he guardado unos poquitos para hacer cuando vengas ;)
ResponderEliminarJajajajajajaja!!!!!!! Yo me parto con el bar a pedales, con los mosquitos bayoneteros y con lo de los bocadillos salvajes... Vamos, te podrás quejar doctora, que te lo estás pasando como los indios apaches y nunca mejor dicho. Yo aquí recién legado del campamento de le JEC, una gozada. Un besazo!
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