Vamos a empezar

... bueno, me acaba de entrar el síndrome de la página en blanco. Al final escribir un blog no va a ser tan fácil. Voy a comenzar por poner las cosas que ya tenía escritas estos meses atrás, cuando llegué a Minnesota para mi estancia posdoctoral de dos inviernos (sí, aquí el tiempo se mide en inviernos).

lunes, 1 de febrero de 2010

Sangría


¿Puede haber algo más surrealista que beber una sangría dentro de un iglú? Puede que sí, pero aún no se me ha ocurrido… así que Alegría y yo pensamos hacer una sangría para la iglú-party que organizaba Brian este fin de semana. Una iglú-party… sí, esta gente se aburre mucho. Si a eso le añadimos una considerable cantidad de nieve, el resultado es un iglú gigante en el jardín de detrás de tu casa. Los vecinos estaban entusiasmados con el tamaño del iglú, así que no paró de llegar gente que quería verlo y entrar dentro.

Así que allí estábamos con los leñadores de camisas de cuadros jugando a las casitas en el iglú de Brian. Es curioso que tengan el mismo entretenimiento de cuando eran pequeños. Todos habían hecho un iglú de pequeños y estaban encantados con el bigloo (qué bonito juego de palabras en inglés). También es curioso que hubiese gusanitos y chili para comer, pero creo que ya me voy curando de espanto, porque eso ni siquiera me llamó tanto la atención. Eso sí, a mí ya no me pillan más diciéndome que "apenas está picante".
Lo que sí se convirtió en la atracción del día fue el sistema de refrigeración de bebidas que llevaba incorporado el iglú, que era un tubo transparente que recorría por dentro y por fuera las paredes del iglú. Evidentemente, con -15ºC y las paredes del iglú por medio, la bebida directamente se congelaba antes de caer al vaso. Bueno, realmente sólo la fanta de naranja radiactiva (véase el color en la foto), porque lo que era el vodka, llegaba tranquilamente hasta el final. Este mecanismo se parece mucho al cromatógrafo del laboratorio… con sus vías, sus solventes…  
Las “suaves” temperaturas para disfrutar de la sangría fueron de unos -12ºC de máxima a mediodía. Dentro del iglú había unos cómodos bancos de hielo en los que poder disfrutar de la tertulia y unas paredes fresquitas, ideales para apoyarse. Y aún así, allí estábamos todos intentando convencernos unos a otros de que dentro del iglú se estaba más calentito que fuera… Vamos a ser realistas. A esa temperatura hace frío y más si estás quieto en algún sitio, el iglú no tiene puerta que detuviese la rasca de fuera, y además estábamos bebiendo refrescos y sangría (¿¡!?). Los de los climas tropicales estábamos en estado de semicongelación, así que al final la mayor parte del tiempo estuvimos dentro de la casa real de Brian. Con calefacción, comida y varios animales despachurrados y sin despachurrar. Sin despachurrar engloba al perro y a los peces de la pecera. Y despachurrado al oso que tiene Brian en el cabecero de la cama… ¡la leyenda es cierta!. Vaya tela.

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