Vamos a empezar

... bueno, me acaba de entrar el síndrome de la página en blanco. Al final escribir un blog no va a ser tan fácil. Voy a comenzar por poner las cosas que ya tenía escritas estos meses atrás, cuando llegué a Minnesota para mi estancia posdoctoral de dos inviernos (sí, aquí el tiempo se mide en inviernos).

miércoles, 6 de octubre de 2010

Un año

No voy a decir que se me haya pasado volando, porque no es verdad. Ya llevo un año en el exilio y aquí mi vida sigue siendo un cúmulo de altibajos, un montón de nuevas experiencias que se mezclan con lo mucho que echo de menos mi vida en España.
Hoy diría que no me veo capaz de afrontar un año más, con su invierno, su primavera, su verano… e irme con el siguiente otoño. Pero puede ser porque no tengo una opción de volver a España con algo atado allí. Dependeré de otra beca de investigación o de un contrato temporal, si es que puedo conseguir alguna de esas dos cosas. Ains… ¿se puede saber quién me ha mandado a mí leer las entrevistas que está haciendo el País a los jóvenes que se marchan de España?.
Bueno, está claro que no todo es malo. Estoy completamente a gusto en el laboratorio; tengo unos cuantos amigos nuevos, que me demuestran continuamente que estar aquí merece la pena; estoy viviendo experiencias únicas; estoy descubriéndome a mí misma en aspectos que no conocía, como en el de enfrentarme sola a nuevos retos; estoy aprendiendo inglés (al menos un poco) y en resumen, estoy disfrutando.
Sin duda es una experiencia que marcará mi vida, por lo que estar dentro viviéndola me produce sentimientos encontrados de entusiasmo y abatimiento. El ordenador sigue siendo mi ventana al mundo anterior y futuro, y apagarlo supone quedarme en el mundo presente. Así que muchas veces estoy desubicada haciendo planes, porque siempre pienso que dejo alguna de mis vidas de lado. Es un sabor agridulce, sin duda. Espero que todos los esfuerzos merezcan la pena, que ya está aquí el otoño.

1 comentario:

  1. Ese ánimo arriba Ana. Veo que tienes el síndrome del otoño. Empiezan a caer las hojas y ves que el ciclo de las estaciones funciona, lo que te recuerda que ha pasado un año más...
    Bueno, y por la experiencia que yo estoy viviendo te diría que a veces hay que apagar el ordenador un ratito, y vivir el mundo presente

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