Hace unos días he descubierto el gimnasio de la Universidad. Había rondado por nuestras cabezas apuntarnos hace ya tiempo, pero la verdad es que a -20ºC lo último que apetecía era salir con el pelo mojado de cualquier sitio. Pero ahora que ha llegado la primavera (bueno, estos días está de tregua, pero confiamos en que vuelva en breve), nos hemos animado.
Y la verdad es que estoy encantada. Hoy he estado explorando todos los rincones y he disfrutado como una enana probando las máquinas de tortura… menos mal que tenían fotos explicativas, porque hubiese sido completamente imposible adivinar cómo funcionaban. Yo iba en plan americano total, con mi botellita de agua profesional y mi toalla para secarme el sudor… o lo que sea, porque antes de llegar a sudar ya estaba yo medio muerta. Cuando probé la bicicleta elíptica me di cuenta de que tengo menos forma que un blandiblú… si hasta me planteé que aquí las pulsaciones las contaban en una unidad diferente, como las millas o las libras o algo de eso… porque estaba en 170. Así que comenzó a ponerse morado un corazoncito de la máquina para que parase antes de que me diese algo. Probé con otra máquina más tranquila, una de aductores. Yo creo que antes de montarme ahí no tenía de eso, porque no los había notado hasta ahora. Pero me temo que mañana me voy a acordar más de dónde están.
Sin duda lo mejor del gimnasio es la piscina, donde realmente te puedes relajar… ir a la sauna… en fin, hacer ejercicio de verdad ;). Además estoy enseñando a nadar a Ramya, la chica de la India de nuestro laboratorio. Para mí es un reto emocionante ayudar a superar barreras a alguien. Y ella está encantada con la idea de aprender a no temer al agua y poder nadar. El primer reto que superamos fue la compra de un bañador. Otra chica Irlandesa del laboratorio y yo le ayudamos a elegir uno en el centro comercial… pero fue un poco complicado encontrar un bañador que se ajustase a lo que Ramya quería. En concreto ella estaba buscando un “burkini” (burka+bikini) en una tienda americana llena de bikinis de leopardo… difícil. Al final encontramos unos pantalones cortos y una camiseta-top (menos mal que este año se lleva eso). Y con eso la metimos en la piscina… e intentamos que flotase, que para empezar es lo único que nos hemos propuesto conseguir. Los musculitos asiduos al gimnasio se quedan alucinados cuando nos ven allí intentando flotar en la piscina, mientras que ellos se pican echando carreras. A esta gente les gusta más una competición que a un tonto un lápiz… si hoy una se ha picado conmigo en la bicicleta estática… vamos, que por mí ya podía correr, que íbamos a terminar las dos en el mismo sitio. El próximo día le echo una competición de aductores… que ahora que los he encontrado, tendré que seguir usándolos.
La verdad es que no hay nada como nuestras clases de Pilates y la relajación y el ratito de charla de después en la piscina, ¿verdad? ¡Qué tiempos aquellos...!
ResponderEliminarUn besito
FATI
Ains, las clases de Pilates... eso sí era ejercicio del bueno. Después piscina y jacuzzi... esta gente es que tiene que picarse a todo.
ResponderEliminarI miss you!!
Si que tiene que cambiar USA a la gente!! la que decía que el ejercicio era malo y que eso de correr era para los cobardes, je,je!! Muy bien por ti, ya te imagino toda cachas cuando vuelvas.
ResponderEliminarBesos